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Friday, December 4, 2015

¿La humildad en la función directiva?


¿La humildad en la función directiva?

 
En mi experiencia profesional de cerca de 16 años principalmente dentro del área de Recursos Humanos, he tenido oportunidad de trabajar con muchos directores de función y de empresa.

En mi observación he podido percatarme de la eficacia de algunos de ellos no solo en la consecución de sus metas sino también en la creación de organizaciones ganadoras. Con franqueza he decir que este tipo de directivos los cuento con una mano.

En el otro espectro, están aquellos que sin duda han tenido grandes logros, han sido capaces de crecer en el ámbito organizacional con cierta facilidad o mediante la imposición de sus ideas a fin de sacar adelante sus propios objetivos personales.

Pero, ¿qué distingue a unos y otros? ¿Por qué es más fácil ser de los segundos, es decir, ser capaces de llegar a filas altas de la organización pero a costa de la misma? ¿Cuál es mi propia reflexión personal acerca de mi quehacer directivo? ¿Cuál es el mensaje que me toca recibir en mi propia jornada de liderazgo?

De esto se tratará el documento, de obtener de la obra de Carlos Llano, “Humildad y Liderazgo” aprendizajes que sirvan para más o  menos responder a estas inquietudes que en mi formación y en mi profesión son realidades cotidianas.

En la obra se reconoce que la función directiva tiene tres grandes momentos para entenderla por sus acciones: Diagnóstico, Decisión y Mando de Hombres (y Mujeres).

El directivo capaz de identificar la situación con claridad, con objetividad sin ponerse antes él mismo como el protagonista por encima de la situación, de la realidad objetiva para entender el punto de partida, logra una eficacia importante en su quehacer directivo. Lo cierto es que para lograr este grado de objetividad, es necesario que se desprenda de sí mismo, de sus ideas preliminares, de sus experiencias de éxito y de sus logros pasados. Para hacerlo cierto, a de practicar la humildad para no anteponer el Yo a la realidad y con ello tener claridad de observación y mente para lograr un diagnóstico eficaz… ¿Pero qué es humildad y cómo influye en mi capacidad de hacer diagnósticos?

La Humildad, de acuerdo a Tomás de Aquino, es la virtud por la que refrenamos nuestras apetencias a tender a aquellas realidades que nos superan. Carlos Llano, la identifica como el conocimiento verdadero del yo. Es decir, la capacidad que tengo de saber que soy un hombre o mujer en constante evolución, en constante formación para lograr ser la mejor versión que puedo ser de mí mismo. Pero para lograr acceder a la humildad, tendremos que dejar de lado nuestro ser egoísta y vanidoso.

En el directivo de primera línea en ocasiones la luz que reciben, es decir la atención recibida, por el lugar en el que operan, los deslumbra al punto de pensar, que ellos son la razón de ser de la organización para la que trabajan. No se dan cuenta que esa luz es temporal y que la organización los trasciende.

Una vez que el diagnóstico objetivo es claro, la siguiente función directiva es elegir el destino, decidir sobre aquello que se ha encontrado para entender las oportunidades que la empresa puede tener. La definición y decisión de qué META perseguir debe ser Magnánima. Tiene que ver con el Sueño que se quiere alcanzar, y este sin duda hablará del directivo al frente de esta necesidad y reto organizacional. Para lograrlo también ha de requerirse la humildad como instrumento para estar atento a las observaciones del equipo con el que se trabaja. Fijar una Meta no es tarea sencilla, pero lo es menos cuando se carece de confianza en el equipo para entender que para llegar a la meta, no será por designio sino por convencimiento, no será en solitario sino en el acompañamiento convencido de aquellos que sirven también a la organización dirigida. Pero ¿qué significa que la meta sea magnánima? Que inspire al otro a dar lo mejor de sí mismo, que lo rete a buscar alcanzar nuevas capacidades para llevarla a cabo, y que en el camino a lograrla sea una jornada que no solo provoque cansancio sino frutos por el esfuerzo obtenido, porque ha sido una meta lo suficientemente retadora pero a su vez alcanzable.

Al definir la meta, el director también muestra su audacia personal, es decir el valor y el coraje para llevar a cabo la gran meta. Es vencer el miedo y la pusilanimidad al pensar que el esfuerzo no valdrá la pena. Es en la audacia que el líder muestra la humildad entendiendo que esta jornada no ha de llevarse a cabo en soledad, sino con la ayuda de hombres y mujeres decididos a alcanzarla. Un líder audaz vence sus miedos y es humilde para caminar el camino con otros, nunca en soledad. La desconfianza del equipo hará al audaz, ingenuo.

La tercera acción directiva que es la primera en distinción es la capacidad de Mando, es decir, la capacidad para llevar a cabo la gran meta, la ejecución de la meta. Algunos directivos logran decir el qué, el dónde, pero no instrumentar el cómo.

Pero para lograrlo, la persona del directivo, tiene que saber mandarse, es decir auto-dominarse y para ello tendrá que ser capaz de desarrollar estas propias capacidades.

La primera de ellas, la confianza, mi capacidad de ser digno de confianza. De que el otro sepa con certeza que lo que yo he dicho que haré suceda. Que además lo haga con integridad y de acuerdo a los principios y valores que digo tener. De no hacerlo, mi capacidad de influencia se limita por esta misma inconsistencia entre mi hablar y mi actuar. No puedo exigir una cultura organizacional diferente si yo no soy capaz de comportarme de acuerdo a los principios que exijo en los otros. Se llama también congruencia en el dirigir. ¿Cómo me doy cuenta que soy incongruente en una posición directiva? Con suerte, alguien con valor llega a decirlo. A veces alguien del equipo inmediato mediante los canales institucionales de retroalimentación, en otras, algún ingenuo organizacional que por impulso y cansancio decide cuestionar lo que sucede incluso a costa de su propia seguridad laboral.

La segunda capacidad de autodominio, es la fortaleza, la virtud que hace que el esfuerzo se presente, ante las amenazas, las dificultades y los grandes retos que implica hacer empresa. La fortaleza no para ir contra los débiles, sino para sacar coraje necesario, templanza para resistir ante las circunstancias ajenas al yo y dirigir el barco incluso pese a las tempestades. El fuerte tendrá que ser claro y no huir, o evadirse de las cosas pensando que en otro lugar, las cosas serán mejor, sino para atender los cambios que han de requerirse para seguir avanzando. El fuerte es flexible, resiliente, capaz de recuperarse de las caídas y aprender. Y para aprender, la humildad nuevamente se hace presente.

La tercera capacidad de autodominio, es la constancia, la capacidad para enfocar, para ejercer la energía donde es mejor hacerlo. El consistente es capaz de renunciar a los placeres deleitables del corto plazo para buscar aquellos de largo plazo, el bien mayor. Ser líder implica esfuerzo, en palabras de James Hunter. También para renunciar a mis apetencias del yo, necesito por lo tanto, humildad y templanza para lograrlo.

Si decido ser efectivo en el mando, tendré que tener la capacidad de ser digno de confianza y de actuar con integridad, la fortaleza para esforzarme y enfrentar con valor las dificultades que se me presentan y la constancia para no ser corredor de velocidad sino de maratón, con la inteligencia suficiente que me impulse a lograr la Gran meta, no a costa de los míos, sino con los míos para que en conjunto el bien mayor, crecer en lo individual, colectivo y organizacional resulte.

 


 

Para recordar...

Tú ya llegaste a la cima (Carta al jefe)

Carta elaborada por Mario A. Ortiz Martínez

 

Si eres un Alto Ejecutivo en tu corporación, dueño de tu empresa, el Jefe, el Gerente o el Director…

 
¡Muchas Felicidades!
 

Solamente te pido me dejes hacerte algunas preguntas:

1.     ¿Reconoces cuánto poder tienes?
2.     ¿Te das cuenta que en cada interacción que tienes tocas a las personas?
3.     ¿Qué piensas de que un gran número de tus empleados consideren que los más resistentes al cambio sean precisamente los que dirigen a la organización?

Estoy seguro que los méritos para estar donde estás los tienes, mi petición está vez trata de lo siguiente.

¿Haber qué te parece?

Date un tiempo para conocer a las personas que están detrás de los puestos, ¡a todos! sin importar su nivel… ¡Ah, ya sé! No tienes tiempo porque debes pensar en las prioridades estratégicas de tu organización, para eso te pagan. Tienes razón. Aunque no existe ninguna estrategia que haya sido ejecutada sin personas talentosas y comprometidas. Que si no lo hacen ¡los corres! también tienes razón, por supuesto que tienes ese poder. Aunque por cada colaborador que despides los costos implícitos en la recontratación y el tiempo que tardan en aprender su rol impactan en tu negocio. Vamos, estoy seguro que ya lo has pensado antes.

Otra cosa… si puedes, sé agradecido, la gente lo va a saber valorar. ¡Ah!, pero si tú les pagas para que hagan su trabajo ¿no? ¿Qué más agradecimiento que eso? Cierto, el dinero que reciben es bien valorado, por ello en gran medida la gente decide ingresar a un trabajo, sin embargo, lo que hace que se queden es la calidad que tienen en el trato que reciben por sus jefes.

Pues bien mi Estimad@, aquí estás como hombre o mujer de negocios con el gran poder para cambiar el rumbo de tu empresa. Tu ejemplo, lo que haces y dejas de hacer emite mensajes que consciente o inconscientemente entregas a tu equipo, a tu organización y a la comunidad en donde haces negocio.

Cierto, me emocioné… No sé qué estaba pensando.  Lo que pasa es que tú ya llegaste a la cima y ya no tienes nada más que aprender ¿verdad? Para eso se requiere HUMILDAD.
 

Solo como última idea en esta carta que un día, un empleado de algún lugar, escribió para gente que tiene poder.
 

Si eres el de hasta arriba, impulsa nuevas maneras de hacer las cosas, atrévete a cambiar y a escuchar más a tu gente. Al menos maneja la apertura como una ventaja para que tengan más confianza en ti, no significa que dejes tu poder para decidir y conducir a tus equipos hacia donde es más benéfico para la organización. Significa reconocer al ser humano detrás del puesto y a impulsar su talento mediante retos concretos que los ayuden a seguir desarrollándose.
 

UN GRAN LÍDER INSPIRA, MODELA Y TRASCIENDE SU ORGANIZACIÓN CON HUMILDAD, FIRMEZA Y RESPETO POR EL OTRO

 

Friday, November 2, 2012

Mujer Ejecutiva


Esta es la historia de una mujer que decidió buscar en su carrera una alternativa para explotar su potencial como ser humano. Su camino no ha sido fácil, ha tenido que enfrentar diferentes obstáculos y oponentes para lograr con su estilo personal transmitir un mensaje cálido de disciplina y éxito.

Así comienza esta historia...

Hace unos 10 años empezó por decidir a qué debía dedicar su vida, y los primeros esfuerzos la llevaban una y otra vez a preguntarse qué camino elegir. Algunos le dirían.. sé contador, los contadores ganan dinero, otros le dirían a sus padres - ¡para qué estudia tu hija, si al rato se casa y nada más vas a gastar! y algunos otros comentarios que lo único que lograban era confundir este paso trascendente en su vida. Cuando le llegó la hora de decidir... por cierto, a todos nos llegan las horas de las decisiones...

bueno, cuando tuvo que hacerlo, entre charlas y análisis en complicidad con sus amigas, su intuición aclaró su pensamiento y finalmente eligió Mercadotecnia en donde sus habilidades la perfilaban como una mujer con serenidad para las negociaciones, detallista para los planes promocionales, organizada y estructurada para ejercer el presupuesto con disciplina y generadora de frutos para los que serían sus futuros empleadores.

Lo mejor de todo, Ella solamente había decidido su carrera... todavía no sabía lo que era capaz de alcanzar.

¿Recuerdas cómo fue tu decisión de carrera, qué pensaste? ¿Qué aspectos de esta carrera te complementaban como mujer? ¿A unos años de haberla elegido, qué ha pasado? ¿En dónde te encuentras hoy con respecto a tu elección?

Escríbeme Escrito el 11 de Enero de 2012
Mario Ortiz, Coach
mdomdario.ortiz@gmail.com

Y tú, ¿cómo escribes tu historia?


Era el año 2006 cuando mi grupo de la Maestría, fue expuesto a su segunda experiencia internacional, esta vez en Roma, Italia. Ya casi hacia el final de nuestra estancia, Daphne nuestra gurú y guía facilitó un ejercicio de reflexión profunda acerca de lo que habíamos vivido en ese encuentro con empresarios y personas que representaban instituciones religiosas o de gobierno, así como con nosotros mismos y las vivencias que dentro del grupo tuvimos que enfrentar.

Una pregunta en este ejercicio detonó una idea en mi cabeza. La pregunta estaba relacionada con el compromiso que tendríamos al regresar a nuestro país para que la práctica del desarrollo organizacional se viviera no sólo en nuestras profesiones sino en otros ámbitos de nuestra vida.

Tal vez fue el momento, lo verde del campo y ver a mi grupo reflexionando en su respuesta lo que me llevó a comprometerme con una causa. En primer lugar ser agradecido con la vida por las cosas que hasta ese momento había vivido y en segundo lugar la inquietud de cómo le podía hacer para que más personas se dieran cuenta de que en cada acción escribían la historia de sus vidas.

Para ser más claro, mi idea consistía en compartir con personas jóvenes no solo de edad sino de actitud y con un espíritu de mejora, el pensamiento de que podían llegar tan lejos cómo ellos lo pudieran creer, a través de abrir espacios para compartir la experiencia de personas que han forjado una carrera divertida y trascendente. Fue ahí, que el concepto de ayudar al Talento Joven de México empezó a resonar en mi cabeza.

Es así que en 2007 inicié Impulso Juvenil del cual nació el capitulo Primer Impulso, un grupo de profesionales impulsando a un grupo de 20 jóvenes dispuestos a escuchar y aprender con el único compromiso de crear una mejor historia para cada uno de nosotros. Debo decir que este ha sido el único grupo hasta el momento, aunque no por ello es un capítulo cerrado en mi vida.

Lo importante es que me di cuenta que el mensaje era bien recibido y que tenía que seguir haciendo algo para sustentar esta iniciativa. De ahí nace en 2012 esta columna Y tú, cómo escribes tu historia... la cual me ayuda a mantener vivo este compromiso y quizá algún día se convierta en un libro y en una forma de ayuda permanente en mis años futuros.

Me encantaría decirles que esto que leerán, será un parte aguas en sus vidas y que no encontrarían ningún espacio como éste. Claro que eso sería presuntuoso y fuera de todas las expectativas que me he planteado para escribir mis ideas en torno al tema de lo responsables que somos para que nuestra vida sea plena, divertida y decidida para comprometernos con aquello que estamos dispuestos a ser.

Es por ello que Y tú, ¿cómo escribes tu historia?, se nutrirá de mi experiencia personal y estará sustentada en prácticas como el coaching, el feedback, el desarrollo organizacional aplicado a la vida y además en algunas anécdotas de gente que he conocido y que han vivido un proceso de transformación personal. Mi expectativa es que encuentres este espacio útil, con conceptos que refuercen tu deseo de una vida mejor, con prácticas que puedas utilizar para probarlas y evaluar su efectividad, o simplemente que te inspire en esos momentos en donde sientes que existe algo que te tiene pensativo, como ausente, para que regreses a tu camino y tomes la tinta y la pluma de tu inspiración y acción, a fin de que continúes escribiendo tu propia historia de felicidad, plenitud, logros y anhelos permanentes de saberte un mejor ser humano en proceso de evolución constante cada día.

Y tú, ¿cómo escribes tu historia? ¿Qué tan responsable te sientes de ello? ¿Cuándo tomarás el control de tu pluma y tu papel, para asegurar que estás viviendo la vida que siempre has querido vivir? No te olvides de soñar…

Escrito el 26 de Febrero de 2012
Mario Ortiz, Coach
mdomdario.ortiz@gmail.com

Friday, August 26, 2011

Una reflexión...

El día de ayer sucedió algo inesperado, que ha llenado la vida de muchas personas de terror y repudio, hacia aquellos que sin consideración consiguen sacar de su interior lo peor que tienen y se manifiestan con actos que dañan a toda una sociedad.

No puedo dejar de pensar en los 61 muertos del día de ayer, en sus familias, en las personas que estando cerca vivieron claramente el peligro de la situación, y en los restos emocionales que tendrán que irse removiendo con el tiempo en tanta gente.

Es injusto pensar que no puedo hacer nada al respecto, que debo quedarme atado de manos y esperar la voluntad de otros para moverme a la acción. He aprendido con el tiempo que lo mejor después de Darte Cuenta del problema es Hacerte Cargo del mismo. No como un superhéroe ni nada por el estilo, esa fórmula NO funciona, sino como alguien que se involucra, alguien al que le duele e incomoda lo que está pasando.

Mi conciencia sigue despierta, y estoy seguro que Fortalecer el Talento Joven, seguirlos impulsando, orientando, será en mucho mi contribución a que esto no siga ocurriendo.

No me quejaré de la gente, exigiré lo mejor de ellos todo el tiempo, con disciplina respeto, como si fuera esta mi misión de vida. Y cuando hablo de exigir, es exigir proponiendo.

Yo haré mi parte, apoyar al talento joven, a descubrir su potencial, a ponerlo en manos del servicio y de la construcción de un país más competitivo, a través de su talento, de hacerse cargo de su propia circunstancia.

¿Tú que vas a hacer? ¿Cuál es tu rol? ¿Te estás responsabilizando de lo que ocurre, o eres uno más de los que piensas, qué bueno que no me tocó, o esa no era responsabilidad del gobierno del Estado, sino del Gobierno Federal?

Escríbeme, pónte en contacto conmigo, rebotemos ideas, y si en algo puedo ayudarte a fortalecer tu talento. Con gusto me daré el tiempo y estaré ahí para ayudarte.

Por un México competitivo, con Jóvenes que saben que cada día es una oportunidad para influir positivamente su entorno.

Por una vida con PAZ¡¡¡